anonyme





Cuando tocaban el timbre al fondo del corredor era mi centro
Se oían sus tacones por el cuarto como en una angustiosa novela
Estaba sin duda arreglándose el pañuelo en la puerta de la sala,
dándole el último toque a su bello cabello...

En el rincón del llanto el deseo y nobleza.
La penumbra estaba llena de alegrías amarradas
me acerco sin mirar fijo, escucho
cada frase que habla o grita ... Me gusta el
cabello con los ojos de ti gran y pequeña ,
creo que me has dicho
- Podría ser hasta tu madre -.
Pero yo pienso, testigos de sus labios
modelados por el llanto y de su cabecita marcial,
fantasiosa, que se inclina cortés hacia el surrealismo.
(BORRADO)